Charradicas
Miguel Ángel Royo Sorribas

El Ayuntamiento de Zaragoza le ha dedicado una calle a Ireneo Gracia Serrano; el vial está detrás de la Facultad de Veterinaria, y la distinción le llega por mediación de varios exalumnos suyos que ahora son concejales y que se acuerdan agradecidos de sus clases de matemáticas. Lo curioso es que en el extracto del pleno le nombran Irineo en vez de Ireneo, porque casi todo el mundo le llamamos mal. Y la placa, mientras no la rectifiquen, llevará ese error.

El Chelis continúa en Pekín trabajando en la retransmisión de los juegos olímpicos. Tanto trabajo y padecer tanta calor para que más de la mitad de las imágenes enviadas nos las tapen luego poniendo anuncios, pero es que hasta el programa de fiestas del Mas vive de la publicidad.

Estuvieron los Chichos y se comprobó que ya no hace falta traerlos otro año, que están muy cascadicos y que esta rumba tan flamenca ya no convoca ni a los gitanos. Hace dieciocho años que se separaron y ahora vuelven a rastras, ni más ni menos, ni más ni menos, para que tú la bailes, pero no penséis que cantan por dinero sino por afición.

Los vecinos del Brazal lo tienen muy majo, y se les agradece que se preocupen por tenerlo tan curioso. Ahora, al final de la calle de la Mateva junto a la variante, y junto a la calle que baja de la residencia, quedará una replaceta bien maja también. El pueblo va acercándose con timidez a la variante y hay todavía muchas posibilidades para conseguir que quién cruza con el coche no pase de largo. Por otro lado, cuando los de eléctricas quiten de una vez el transformador del barranco y se quiten los cobertizos de la alfarda, nos quedará entre el molino, la casa de cultura y el polideportivo otra buena plaza.

Las interminables obras de la plaza del Ayuntamiento parece que ya han acabado. Se puso el granito, pero se dejaba tanta holgura que se rellenó con cemento, pero con tan mala suerte que el cemento rebosaba por encima de los adoquines. Se intentó limpiar con ácido, pero al final se utilizaron unas pistolas a presión que quitaban el cemento pero también dejaban mucha gravilla, tanta que hizo resbalar a varios peatones, hasta que llegó la Elvira, patinó y se rompió la cadera, la pobre.

Y por otro lado, está el frente del Chiqui, que le ha tocado estar justo en medio de todas las obras del Arrabal y del callejón de los ajos; hay niños que no habían nacido cuando comenzaron las obras y ahora ya van solos a comprarse las chuches.

El día 21 de agosto se cerrará la temporada de piscina municipal, pero el río seguirá todavía abierto.

Nació en su casa Enai el 18 de junio y luego nació Jorge Lorenzo el 20. Al día siguiente nació Carmen, la hija de Ana Cortés, y un mes después nació Laureano, el hijo de Sara Ibáñez. Son parte de los carritos que veréis durante este verano.